Recuerdo que olvidé decirte lo mejor, decirte que aprendí a pedir perdón. No pude evitar ponerme a pensar porque la vida fue frágil en ti. Te veo a dónde voy, como alucinación, es que no avisabas que te ibas. No hay luz en la ciudad, no veo a dónde vas, tal vez mañana vuelvas a venir...
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